La Cavitación (IV): máquinas y aparatos ¿todos funcionan?

cavitacionConcluimos este monográfico tratando las máquinas de cavitación, su principio de funcionamiento y algunas características técnicas que han de cumplir estos aparatos de adelgazamiento para que funcionen como verdaderos cavitadores. Nos sumergiremos en un mundo de kilo hercios, ondas ultrasónicas, burbujas que implosionan y unos pitidos que unas veces son audibles y otras no.

Te advertimos que este es un viaje arriesgado y solo unos pocos terminan… Si te gustan las emociones fuertes, no lo dudes, este es tu artículo.

¿Cavitacion ultrasónica, ultracavitacion o cavitacion a secas?

A veces escuchamos que este centro de estética tiene un aparato de cavitación ultrasónica, otro dice tener lo último, la ultracavitación y uno más parece conformarse con tener solo una máquina de cavitación ¿cuál es la mejor?.

¡Todo es lo mismo!, son diferentes maneras de nombrar a la cavitación, puro marketing manejado por fabricantes que curiosamente han conseguido destacarse del resto.

Sin embargo, las palabras ultra y ultrasónica están correctamente utilizadas, ya que tienen su origen en el principio de funcionamiento de un cavitador, los ultrasonidos.

¿Qué son los ultrasonidos y cómo influyen en la cavitación?

Los ultrasonidos son ondas acústicas con una frecuencia que sobrepasa el umbral audible del oído humano. Un oído sano y joven escucha todo lo que esté entre 20Hz y 20.000Hz (20kHz). Las frecuencias que ultrapasan los 20kHz son imposibles de oír y por ello se denominan ultrasonidos, por tanto cualquier aparato que emita ultrasonidos debe tener más de 20kHz o lo que es lo mismo, generar una onda de sonido con más de 20.000 vibraciones por segundo.

generacion ultrasonido cavitacionEstas vibraciones se producen mediante un transductor piezoeléctrico, el corazón del aparato de cavitación que va situado en el manípulo que mueve la esteticista sobre nuestro cuerpo, y cuya calidad garantizará estabilidad y poco ruido en la onda, fundamentales para la efectividad del tratamiento.

El transductor recibirá una corriente eléctrica alterna equivalente a la frecuencia de resonancia del material piezoeléctrico, que provocará cambios cíclicos de contracción expansión de su red cristalina, transformando la energía recibida en vibraciones mecánicas equivalentes a la frecuencia aplicada, produciéndose ondas acústicas que se componen de ciclos de compresión y expansión.

Durante el ciclo de compresión se ejerce una presión positiva sobre el fluido del tejido adiposo, acercando las moléculas grasas (adipocitos).

En el ciclo de expansión la presión es negativa, tendiendo a alejar las moléculas y, con la intensidad adecuada, generando micro-cavidades o micro-burbujas.

El fluido donde se desarrolla este fenómeno cavitacional es el biológico, donde además están presentes las fuerzas de cohesión molecular, que habrá que vencer durante el ciclo de expansión. Si bien el tejido adiposo es de baja densidad, al disponer de espacios intracelulares, con presiones negativas pequeñas es posible lograr micro-burbujas en el interior del líquido. Las micro-burbujas aumentarán de tamaño durante el tiempo que dure el ciclo de expansión, para después implosionar al cambiar rápidamente al ciclo de compresión y con ello, emitirán potentes ondas de choque que romperán selectivamente las membranas de los adipocitos (lisis), liberando ácidos grasos libres y glicerol al espacio intercelular en forma de sustancia semi-líquida.

  • Una parte de la nueva sustancia semi-líquida será eliminada durante las primeras 24 h. de forma natural por el organismo, a través del sistema urinario, linfático y heces. Sin embargo, la mayor parte viajará en el cuerpo como lipoproteínas y deberán ser digeridas lo antes posible mediante actividad física, ya que de no ser así se acumularán de nuevo en otras partes del cuerpo.

¿Cuál es la Frecuencia y Potencia que debe tener un cavitador?

Un aparato de cavitación debe funcionar en una horquilla de frecuencias de 30 a 50 kHz, ya que se ha demostrado que a frecuencias mayores o menores la efectividad disminuye.

Los kHz del cavitador están relacionados con la dimensión de las micro-burbujas:

  • A menor frecuencia (30-50 kHz), el tamaño de la burbuja será mayor, necesitando mayor energía unitaria para implosionar y a consecuencia, generará una mayor energía de choque, siendo de gran efectividad.
  • A mayor frecuencia (más de 1000 kHz), el tamaño de la burbuja será menor, precisando menos energía unitaria de implosión y en consecuencia, la onda de choque también será menor, siendo las menos efectivas.

Las frecuencias por debajo de 20 kHz no se utilizan en los tratamientos de cavitación, ya que generarían grandes microburbujas con fuerzas de impacto extremas e incontroladas

tamaño burbujas frecuencia kHzPor lo tanto, los óptimos resultados cavitacionales aplicados al panículo adiposo humano se obtienen entre los 30 a 50 kHz, logrando un compromiso de tamaño de burbuja y efectividad en su implosión para destruir las membranas adipocitarias sin dañar otras estructuras.

La Cavitación se producirá a un tipo de frecuencia determinada (onda pulsada) y en función de ésta, necesitará de una potencia de máquina también determinada. A modo de ejemplo, la densidad de potencia puede estar en este orden de magnitud 0,3 w/cm^2 a 20 kHz o 0,5 w/cm^2 para 40 kHz. Por tanto, a menor frecuencia, menor cantidad de burbujas pero más grandes, precisando de menos potencia de máquina. A mayor frecuencia, mayor cantidad de burbujas pero más pequeñas, precisando mucha más potencia de máquina. Pongamos un ejemplo de esto último: a 70 KHz la densidad de burbujas por unidad de volumen en el medio es un 70% mayor que a 40 Khz., precisando una energía en esa proporción mayor.

No olvidemos que la cavitación será mayor en medios más líquidos y más calientes, por lo que suele ser habitual perseguir al paciente para que esté bien hidratado y calentar la zona a tratar con Radiofrecuencia o un proyector de calor infrarrojo.

¿Debe escucharse un pitido durante el tratamiento de cavitacion?

ultrasonido audible cavitacionHemos visto que un cavitador puede trabajar cercano a los 20 kHz, es decir, cercano al umbral del oído humano, lo que le haría perceptible (sin causar daño).

Sin embargo, la mayoría de cavitadores trabajan a partir de los 30 kHz, siendo en teoría no audibles, de no ser por la existencia de los armónicos o pequeña basura en la onda de frecuencia que la distorsiona por encima y por debajo de su valor teórico, siendo esta última la que escucha el oído humano en forma de pitido agudo.

Si un equipo está funcionando a 40kHz no lo escucharemos, ya que el armónico por debajo no llega a ser perceptible.

Que un equipo tenga armónicos en principio denota baja calidad del emisor, del filtro de armónicos y en menor medida del transductor piezoeléctrico. Sin embargo, no suponen un problema para el tratamiento más allá del molesto pitido y como comercialmente se ha asumido que el equipo que pita es el que cavita, pues pocos fabricantes los filtran.

No es cierto que una máquina de cavitación que emita sonido audible sea mejor que otra que no lo haga. Como se ha explicado, son otros los parámetros que hacen a un equipo mejor que otro.

 
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